"Como hemos sido siempre conscientes que eventualmente moriremos, los humanos moldeamos nuestras vidas a partir de esa certeza." Una de mis opiniones sobre nosotros. Otras son:
sábado, abril 03, 2010
sábado, agosto 01, 2009
El proceso de civilización
Las primeras civilizaciones se iniciaron hace 6 mil años, después de un período de transición que duró de
El fin de la trashumancia significó también que las viviendas se hicieran más permanentes que las sencillas y transportables tiendas o tipis de pieles. Se formaron aldeas que aparecieron y desaparecieron en grandes cantidades: malas cosechas, inundaciones o destruidas en guerras. Algunas junto a ríos prevalecieron y se consolidaron. La cercanía del agua estimuló la creación de sistemas de irrigación primitivos los cuales aumentaron, simultáneamente con el invento de herramientas de labranza, los campos de cultivo. El río además les diversificó y aumentó su dieta. Eso provocó varios fenómenos entrelazados entre si: el crecimiento y fortalecimiento de esas aldeas hasta convertirse en pequeñas ciudades. La producción en grandes cantidades de alimentos y hasta sobrantes de los duraderos: cereales y ganado en pie. Y consecuentemente una fuerza laboral creciente y con funciones diversificadas. Era innecesario que todos se dedicaran a lo mismo todo el tiempo. (En el Hemisferio Occidental las civilizaciones que más desarrollo obtuvieron lo hicieron en las costas que les proveyó de alimento en conjunto con la agricultura y pastoreo, tanto en Mesoamérica como en Suramérica.)
Entonces, aparecieron nuevas necesidades: algún subgrupo se dedicó a defender la ciudad y sus alrededores, no necesariamente de forma permanente, de posibles enemigos y eventualmente salieron a hacerle la guerra a alguna ciudad rival más o menos cercana. Además se formaron primitivos grupos de comerciantes y artesanos. La creciente complejidad social estimuló la conformación de pequeños grupos elites que guiaban y administraban al conjunto a través de sus interpretaciones de los imaginarios designios de supuestos seres sobrenaturales. Se aceptó de forma colectiva la concepción de una vida paralela sobrenatural que los dirigía socialmente y que era interpretada solo por unos pocos, quienes mediante sugestiones colectivas adquirieron una aureola de “seres sagrados”: sacerdotes y sacerdotisas, aunque a las mujeres en términos generales se les tendía a evitar en los asuntos de la comunidad. Estos eran un asunto de fuerza: quien más tenía más poder obtenía; pero la fuerza no era solo física; también entraban en el juego los que tenían personalidades audaces y atrayentes que convencían a otros a que se les unieran, otorgándoles fortaleza y poder.
Todas las religiones tienen una misión esencial: dictar un modo de vida a un grupo relativamente grande de sapiens, proveyéndoles de una serie de conceptos e ideas que luego serán transformados en costumbres para resolver los muchos conflictos que aparecen cuando el número de miembros de un grupo cualquiera que conviven juntos es mucho mayor a la simple estructura social hominina de clanes familiares o al agrupamiento de varios de estos. Fueron los primeros códigos que sirvieron para unificar los diversos comportamientos y actitudes en ese creciente conjunto de gentes viviendo tan cercanas unas de otras. Para quienes quebrantaran las reglas se crearon diversos tipos de castigos, dependiendo del daño causado, siendo la muerte pública, generalmente muy dolorosa para ejemplo y escarnio, la utilizada en las transgresiones más graves. Así disminuía el disenso. A esto lo conocemos hoy como leyes y normas para la convivencia. Desde un inicio esa fue la función social de las religiones en todas las civilizaciones que se desarrollaron en el planeta. Han actuado a través de la utilización perfeccionada de esos conceptos e ideas de la ficticia vida sobrenatural que han estado en nuestras mentes, con certeza científica, desde hace 70 mil años y con una altísima probabilidad de haberla creído desde muy poco tiempo después de nuestra aparición como especie.
Entremezclados con esas concepciones de una vida imaginaria paralela creamos otras ficciones que nos han servido en el proceso de civilizarnos: tan inmaterial como funcional es el concepto de estado, como el de soberanía o el de frontera. Aunque no se les llamara así, las ciudades que más crecían y obtenían mayor poder, empezaron a ejercer la idea de territorialidad sobre los campos que la circundaban y de donde se proveían de alimentos: soberanía. Se crearon límites que si eran atravesados por otros se les capturaba. Si el crecimiento de esas ciudades las hacía aproximarse a ciudades rivales, sus fronteras se convertían en mucho más que ficciones conceptuales y se llegaba a la guerra y conquista en caso de conflictos no resueltos. Las ciudades que se hacían más poderosas se convertían en ciudades estado: concepto que estructura socialmente a un grupo grande de humanos viviendo juntos bajo un sistema y códigos aceptados por los más fuertes o una mayoría, guiados y administrados por pequeñas y poderosas clases sacerdotales.
Estas novedosas entidades ejercieron la soberanía sobre la población y las tierras circundantes dentro de unas fronteras. Estas ciudades podían expandirse hasta los límites de sus propias fuerzas, que podían aumentarse, entre otras cosas, con la esclavitud. A los sobrevivientes vencidos en las guerras se les esclavizaba para los trabajos públicos más pesados y demandantes y así liberar a su propia población para fines bélicos, artesanales, comerciales y demás. Poco a poco los poderosos de las ciudades vencedoras utilizaron a los esclavos para su servicio doméstico individual. Aunque no todos los que fueron esclavizados se conformaron con serlo en esa época ni en los milenios posteriores, una enorme mayoría la aceptó ya que la necesidad vital básica: la supervivencia, se las aseguraban los amos. Fueron realmente muy pocas las revueltas de esclavos en toda la historia de la civilización.
Y, ¡tenemos conciencia de ello! Tal vez no todos los miembros de la especie… pero los que la tienen la están difundiendo.
jueves, julio 16, 2009
La gran trasformación cultural y social
Harán unos 10 a12 mil años terminó la última glaciación. Poco después algunas de las muchas tierras a las que había llegado nuestra especie se hicieron muy fértiles. Las presas de caza preferidas de nuestros abuelos dejaron de migrar en busca de sus alimentos. Nos asentamos en un solo lugar y algunos de los clanes empezaron a unirse con otros de forma más permanente que en al pasado. El agrupamiento de varios clanes fue una práctica muy común pero esporádica y nada durable desde hacia varias decenas de milenios. Pero ahora se hizo en sitios duraderos. Además, fueron masificándose en un espacio relativamente pequeño. También, fruto de los razonamientos, las capacidades de observación así como de hacer experimentaciones y aprender de los resultados, surgió la domesticación de animales y plantas. Fue posible alimentar a una gran aglomeración de individuos e incluso tener excedentes. La población aumentó significativamente.
Y, ¡tenemos conciencia de ello! Tal vez no todos los miembros de la especie… pero los que la tienen la están difundiendo.
miércoles, julio 01, 2009
La muerte y la creación
Hace unos
Ya no se conocían entre sí ninguno de los descendientes del grupo original salido de África harán
Nuestro mayor y más profundo temor es a lo desconocido y lo que menos hemos conocido es la muerte. Experimentar la de alguien cercano nos ha producido en general, miedo (al concienciar la propia) gran dolor, soledad, sensación de vacío y tristeza. También, desde muy jóvenes somos conscientes que vamos a morir. Es exclusivo de nuestra especie. Sin embargo, en nuestras primeras decenas de milenios de vida, nuestra prodigiosa imaginación, que nos ha permitido disfrutar del arte (incluyendo la música) tener tiempo ocioso ( ver entrega anterior) también podía mitigar el problema de nuestro miedo existencial a la muerte. Para ello creamos un concepto: el del alma o espíritu. (Probablemente uno de los primeros de una larga lista de conceptos que hemos fabricado para hacernos más llevadera la cotidianidad.) Ese temor ancestral disminuye al imaginar que algo en uno no morirá. Además, se alivian las sensaciones depresivas por una muerte cercana, “sus espíritus siguen vivos”. Ahora bien, cómo los órganos internos son iguales o muy parecidos entre los animales ese espíritu debía estar en algo diferente: en el razonar, el amor, la creatividad, conversar y departir en felicidad o tristeza entre nosotros y demás que pasan a ser cualidades que lo reflejan, además fue considerado inmaterial e inmortal. Todavía después de tantos milenios esa misma creencia nos consuela ante la certeza de la muerte. No es sino hasta los últimos
Además, como toda herramienta que hemos fabricado (los conceptos son instrumentos mentales) nos da ventajas para nuestra supervivencia individual y colectiva: sí uno conceptúa que es protegido de alguna forma por un ser inmortal y superior tiene más posibilidades de sobrevivir ya que el organismo se prepara mejor para lo que venga. Lo mismo ocurre a nivel colectivo: los judíos han sido perseguidos sangrienta y mortalmente por mucho tiempo, su creencia en ser el pueblo escogido de una de esas ficciones inmateriales, los han hecho capaces de sobrevivir al acecho mortal del peor depredador que cualquier Homo sapiens pueda tener: otro(s) de nosotros. Las creencias judías en sus mitos les han dado identidad, fortaleza pero sobretodo: por y para qué vivir.
Las creencias son funciones cerebrales. Las pruebas con resonancia magnética funcional (RMf) [*] (que son las que nos han dado luz sobre todas esa funciones del cerebro) hechas a individuos a quienes se les expone a imágenes o temas relacionados con sus creencias se les activan circuitos cerebrales ya conocidos por los neurobiólogos. Hay en nosotros una respuesta orgánica a la creencia en los centros emocionales del sistema límbico: por ende, la creencia es una emoción. ¿Podría conllevar a que hubo en nuestra historia una presión selectiva que hizo que los individuos con esta capacidad biológica más desarrollada sobrevivieran más que los que no? El volcán Toba ubicado en una isla de lo que hoy es el archipiélago de Indonesia, que para entonces era un península, explotó hace unos 70 mil años y produjo un invierno volcánico cuello de botella de población: drástica caída del número de individuos de un grupo. Es una teoría, pero es congruente con los estudios genéticos del cromosoma Y que muestran ese declinar, también que todos los humanos que habitamos hoy
De hecho, el más antiguo de los centros rituales de veneración está en África. Tiene forma de serpiente y se ha fechado en ¡70 mil años! Es interesante que todas las religiones antiguas y muchas que aún se practican tienen serpientes entre sus mitos, incluyendo pueblos de los que no se sabía de su existencia sino hasta los últimos 5 siglos: los aborígenes australianos que no necesitaron civilizarse, o las muy civilizadas de las Américas preeuropeas. Pero, en las primeras centenas de milenios de nuestra existencia no había religiones todavía, estas serían parte muy importante del próximo y espectacular paso que íbamos a dar. Por el momento solo creábamos conceptos de dioses en varios niveles dentro de él de vida sobrenatural. Muy posiblemente también desarrollamos la idea (o mejor dicho, la fantasía) de que éramos parte de un estado intermedio entre esa vida imaginaria existente solo al interior de nuestros cerebros y el resto de los animales y seres vivientes. Todavía muchos así lo entienden.
Y, ¡tenemos conciencia de ello! Tal vez no todos los miembros de la especie… pero los que la tienen la están difundiendo.
Barrantes, César. Mentis Liber http://mentisliber.blogspot.com/ , Blog
Eva mitocondrial: http://es.wikipedia.org/wiki/Eva_mitocondrial
Adán cromosomal Y: http://es.wikipedia.org/wiki/Ad%C3%A1n_cromosomal-Y
A Genetic Odyssey: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Journey_of_Man:_A_Genetic_Odyssey
El ritual más antiguo
http://www.laflecha.net/canales/curiosidades/noticias/descubierto-el-ritual-mas-antiguo-del-mundo
http://www.sciencedaily.com/releases/2006/11/061130081347.htm
domingo, junio 21, 2009
Prehistoria, la última especie humana: estructura social, conciencia e imaginación
El cerebro en los animales vertebrados, como vimos antes, es solo una de las varias estrategias evolutivas que tienen los seres vivos para su supervivencia y que actúa en conjunto con otras, sean unas garras o corazas protectoras. En los homínidos pasa a ser el órgano principal de la supervivencia: es su función principal y para lo que evolucionó como lo hizo. En nosotros desbordó esa función. La plasticidad cerebral, que pareciera ser una disposición exclusiva, le permite al cerebro cambios anatómicos con el consiguiente aumento y formación de nuevos y diversos circuitos neuronales. Que nos posibilitó imaginar y ser conscientes sobre nosotros mismos, nuestro entorno y agrandar la conciencia conforme aprendemos más y acumulamos conocimientos. Ello marca la diferencia con toda otra forma de vida existente o extinta. Los sapiens podemos imitar y perfeccionar cualquier ventaja para sobrevivir que tuviese cualquier otra especie y apropiárnosla. Aún lo hacemos. Para eso tenemos conciencia sobre su función: por y para qué sirve, la comprendemos; y también la imaginación: como y con que replicar y mejorar ese funcionamiento percibiendo mentalmente cual es el material necesario y como transformarlo.
Desde hace 6 millones de años nuestra vida ha transcurrido en pequeños grupos: el clan familiar ha sido la unidad social de todos los homínidos, en general con un macho alfa dominante, 1 ó 2 hembras alfa: las preferidas (aunque no las únicas) para el apareamiento con el primero; 2 ó 3 machos beta e igual numero de hembras beta y los hijos de todos con diferentes edades. No más de 15 o 16 integrantes que ha sido, en general, lo que la caza y recolección permitía alimentar. Más miembros implicaban un debilitamiento por hambre. Menos, perder brazos y fortaleza, amenazando también la subsistencia del grupo. Esta unidad básica repelía a cualquier otra parecida. Solo aceptaba hembras de otros clanes. Casi siempre robadas y con fines reproductivos. A un macho que se tomara prisionero de otro clan lo usaban para alimento. Con algunas diferencias esta fue la unidad social básica e incluye a los homininos. Sin embargo, en nuestro caso el apoyo de varios grupos familiares o de otra naturaleza, en busca de un objetivo común suavizó la hostilidad territorial entre clanes diferentes. Eran conscientes de la necesidad de unir esfuerzos por su ventaja para conseguir alimento y la defensa contra todos los depredadores, especialmente en tierras desconocidas. El grupo que salió de África e inició la migración costera por Asia, que varias generaciones después llegaría a Oceanía, lo hizo siendo mucho más que uno o dos clanes. Para poder sobrevivir debió estar compuesto en no menos de 500 miembros aunque no llegó a ser mayor a 3 ó 4 veces ese número.
Esta mayor sociabilidad a lo interno del clan y a lo externo, también fue obligada por el gran tamaño de nuestro cerebro. La evolución que tuvo, ya la vimos en los 3 capítulos de Nuestro cerebro, le provocó el gran aumento de volumen, mucho mayor capacidad y un enorme problema: para que un bebé sapiens atraviese el canal del parto debe nacer con su cerebro muy poco desarrollado. Por eso no es sino hasta el año cuando empiece a caminar y llegar por si mismo a su principal fuente de alimento: las glándulas mamarias de la madre. (Aún los chimpancés pueden caminar al poco tiempo de nacer.) Pero en general, aún no podrán valerse sin ayuda por 5 años más. La madre entonces debe proteger la supervivencia de la especie cuidando a sus hijos todo ese tiempo y se irá haciendo necesario que el padre provea alimento a la madre y a su descendencia, creándose una división social de género para el suministro energético así como vínculos afectivos fuertes y estables entre la pareja e hijos. Más que una elección consciente es producto de la selección natural y la presión evolutiva. Así se (en PDF) explicaría por qué el profundo enamoramiento que una pareja tiene al principio no dura toda la vida, más bien solo esos 4 ó 5 años. De todas maneras eso “de toda la vida” es algo irrelevante en épocas tan duras y peligrosas. Los individuos que alcanzaron llegar a los 30 años eran muy maduros y los ciertamente pocos que sobrevivieron hasta los 40, ancianos.
Aparecen en los yacimientos arqueológicos de los sapiens de épocas anteriores a la salida de África, objetos fabricados que no tenían utilización alguna para la supervivencia individual o del grupo: adornos, principalmente corporales. Arte. El más antiguo que se ha encontrado es un trozo de roca con pigmento de ocre de 70 mil años. No necesariamente fue el primero que haya hecho nuestra especie sino que como todo el resto de artefactos encontrados está hecho de material imperecedero: piedra. Tampoco quiere decir que no sea sino hasta entonces que se fabricaron objetos ornamentales, probablemente usaron materiales perecederos anteriormente e indudablemente después. Lo que sí denota es que nuestra nueva especie hominina gasta energía y tiene tiempo en fabricar objetos para su goce. Sobrevivir ha dejado de ser un asunto individual. El grupo se encarga de ello y si es necesario con la unión de varios otros. Un individuo entonces puede usar su imaginación y habilidades en fabricar objetos que le den placer estético, que le recuerde vivencias o que le refleje lo que su cerebro imagina. Tiene la capacidad de ver en una roca ya no solo un arma o herramienta sino algún objeto que le emocionará al acabarlo. Son manifestaciones de un pensamiento simbólico. Ya no hay vuelta atrás, el cerebro dejó de usarse solo en la supervivencia que es por lo que ha existido. (Ver: Nuestro cerebro I, II y III.) La imaginación y la conciencia, que entonces eran unas funciones cerebrales novedosas, originadas por la selección natural y la evolución, ¡hicieron la diferencia! Siguen haciéndola.
Por eso, en la gran migración prehistórica de nuestra especie, después que llegó y pobló la antigua península en lo que hoy es el actual archipiélago de Indonesia pudo construir balsas rudimentarias, seguramente del abundante bambú que hay en la zona y así atravesó el mar que lo separaba de la actual Australia, harán unos
Referencias
jueves, junio 18, 2009
Caminando con los cavernícolas - Parte 4
jueves, junio 11, 2009
Caminando con los cavernícolas - Parte 3
Caminando con los cavernícolas - Parte 2
Recrear un hecho histórico es siempre una difícil tarea. Si lo que se quiere representar son acontecimientos de los que no hay documentos históricos sino arqueológicos: restos fósiles, piedras talladas y demás, será casi imposible puesto que los datos son fragmentarios y dispersos. Sin embargo gracias a la enorme imaginación y la capacidad neuronal de nuestra especie unida a la gigantesca acumulación de conocimientos que hemos tenido en los últimos
Walking with Cavemen producida en el 2003 por la BBC es una muestra muy bien lograda de ello. Continuamos con su presentación y la impresionante narración (en inglés) de Robert Winston
Caminando con los cavernícolas - Parte 1
Para comprender mejor lo que hemos explorado hasta ahora de nuestro pasado no hay nada mejor que una recreación. En el Reino Unido la BBC creó en el 2003 la que considero la mejor sobre el mundo de los homininos que se haya hecho hasta hoy: Walking with Cavemen El maquillaje y los efectos especiales nos transportan del presente a varios millones de años atrás de la mano de su narrador original Robert Winston con un currículo brillante que se puede ver en el link a Wikipedia. Hay otra versión transmitida en EE.UU. por Discovery Channel narrada por el actor Alec Baldwin. También hay un libro en inglés con el mismo nombre de la serie.
Por su extensión la mostraré como está en YouTube: dividida en 4 partes de tres secciones cada una, aunque intercalaré otro tipo de entradas cuando lo crea conveniente.
http://www.youtube.com/view_play_list?p=50F4325A4774A9B5&search_query=walking+with+cavemen
domingo, junio 07, 2009
Nuestro cerebro III
El planeta ha tenido una gran inestabilidad climática durante los últimos 2 ó 3 millones de años: largos períodos de enfriamiento conocido como glaciaciones y de calentamiento en los interglaciares. Generalmente las regiones ecuatoriales perdían mucha de su humedad desertificándose en los periodos fríos al reducirse la condensación y la correspondiente disminución de lluvias.
De los homininos hará unos 200 mil años solo quedaban unas pocas especies humanas (Homo) repartidas por diferentes continentes: del Homo erectus, probablemente los primeros en utilizar el fuego y que se había extendido durante su larga vida (casi 2 millones de años) desde África hasta Asia y el sur de Europa, solo quedaban unos pocos individuos en el este asiático (isla de Java) y todavía faltaba que evolucionara en otra especie humana de esa región: Homo floresiensis. En Europa una especie con 100 mil años de existencia tenía el cerebro más grande no solo de los homínidos sino de todos los vertebrados que han existido: Homo neanderthalensis. Estaba muy especializado para sobrevivir en el intenso frío glacial y aunque omnívoro su dieta principal era la proteína y grasa animal que le ayudaba a resistir en su gélido ambiente. También se abrigaba con pieles gruesas y fabricó diversas armas y herramientas de piedra, aunque también las debe haber hecho en madera y otros materiales perecederos, mucho más sofisticadas que las de sus predecesores, con las que pudo sobrevivir en uno de los entornos más hostiles. (Ver más sobre los neandertales)
África sufría una enorme sequía mientras el hemisferio norte se congelaba por la glaciación. La enorme reducción de individuos en una especie humana indeterminada (hay quienes consideran que fue el Homo rhodesiensis), la enorme presión selectiva y las mutaciones en ese otro medio: seco, ventoso y con poca variedad de otros seres vivos que les proveyeran de energía y proteínas, provocó la aparición de una nueva especie Homo con una formidable capacidad de adaptación gracias a su también enorme cerebro, aunque algo menor y con el lóbulo frontal mas desarrollado que el del neandertal: el Homo sapiens. ¡Nosotros!
Los primeros años de nuestra existencia los dedicamos casi exclusivamente en evitar extinguirnos. Hay pocos fósiles y mucho menos depósitos arqueológicos durante nuestros primeros 50 milenios. Los principales están en zonas costeras en el noreste africano por lo que muy probablemente nuestra principal fuente de energía y proteínas fueran los más abundantes seres marinos que los escasos terrestres, su recolección generalmente se hizo con materiales perecederos. Conforme avanzamos en el tiempo el clima se suaviza y comienzan a aparecer más yacimientos. Quizá a eso se deba que originalmente creyésemos tener solo
En las entradas anteriores (Nuestro cerebro I y II) presenté a grandes rasgos la evolución humana o proceso de hominización, enfatizando la parte biológica aunque esbozando la evolución cultural: el poder transformar un tronco, concha o piedra en una herramienta o arma filosa y la utilización del fuego para cocinar los alimentos, como instrumento de caza o para alumbrar en la oscuridad y alargar el tiempo de ocio productivo al no tener que dedicar cada minuto despiertos en sobrevivir, nos fue transferido por nuestros ancestros inmediatos, fueran los que fueran; a su vez, a ellos se lo enseñaron las especies homininas que les precedieron. Esta transmisión de memes (a) o evolución no genética: fue lineal y progresiva: conforme aparecían nuevas especies mejoraba las técnicas y la cultura ya que no debían comenzar concibiendo desde el principio sino innovando sobre lo ya inventado por los anteriores.
El Hombre de Neandertal, del que no descendemos, tuvo una capacidad craneal algo mayor que la nuestra pero no conocemos ni la anatomía ni la fisiología de su cerebro y hay una altísima probabilidad que nunca las conozcamos. Tampoco, si, como nosotros, tenían conciencia sobre si mismos y el mundo que los rodeaba. Sin embargo sí sabemos que fue una especie muy exitosa: vivió cerca de 100 mil años más de lo que hemos vivido nosotros, fabricó sistemáticamente lascas muy filosas estandarizadas, muchas herramientas y armas eficientes, enterró sus muertos, se vistió con pieles y cocinó sus alimentos. Aunque les faltó algo que a nosotros nos sobra: imaginación. No es sino hasta luego de hacer contacto con nuestra especie, y ya extinguiéndose, que fabrican adornos corporales aunque elaborados con sus técnicas y hacen algún esbozo de ritual funerario imitando los nuestros
De nuestro cerebro hoy sabemos que tiene una enorme plasticidad neuronal (b): es capaz de crear nuevos circuitos neuronales conforme aprende y crea nuevas técnicas o a hacer cosas novedosas, también a reparase en caso de accidentes o fallas. ¿Será esa la diferencia fundamental con las otras especies humanas? Por lo menos es parte importante de que hayamos dado ese gigantesco salto que nos llevaría a que un gran número de individuos dejara de preocuparse hora a hora en sobrevivir, como hacen todos y cada uno de los individuos de cualquier otra especie; y entre muchas otras cosas a alargar nuestra expectativa natural de vida o volar e ir al espacio.
Y, ¡tenemos conciencia de ello! Tal vez no todos los miembros de la especie… pero los que la tienen la están difundiendo
Referencia
Notas
(a) Cortés Morató, Jordi http://biblioweb.sindominio.net/memetica/memes.html
(b) Canchola Martínez, Enrique http://www.sabersinfin.com/index.php?option=com_content&task=view&id=431&Itemid=46
Lecturas recomendadas:
Cagliani, Martín. Mundo Neandertal - Blog de noticias sobre el Hombre de Neandertal y homínidos en general. Paleoantropología
Dawkins, Richard. El gen egoísta.
Gutiérrez, Claudio. Ensayos sobre un nuevo humanismo.